En el primer libro de Samuel, el capítulo 9 relata una historia acerca de un hombre llamado Saúl.
Resulta que a su padre, se le habían extraviado unas burras. Y éste le pidió a Saúl, que junto a un criado emprendieran viaje en su búsqueda.
No las encontraron. Sin embargo, decidieron en el camino consultar por su paradero a un profeta de Dios.
Lo maravilloso de esta historia es lo que sigue a continuación.
Un día antes de que Saúl encontrara al profeta Samuel, ya Dios había hablado con éste para avisarle que Él lo enviaría para que lo ungiera como gobernante de Su pueblo y los liberte de los filisteos.
Dos cosas me llaman muchísimo la atención.
Saúl emprendió camino por pedido de su padre. No porque él mismo lo haya querido.
Ese camino era en busca de unas burras, y no del profeta en busca de palabra de Dios.
Sin embargo, un día antes de que llegara al profeta, Dios le indica a Samuel, que es Él mismo quien envía a Saúl a su encuentro.
Cuantas veces hacemos cosas en nuestra vida, que al parecer, nada tienen que ver con la voluntad de Dios. Hasta parecen momentos insignificantes o poco relevantes.
Hasta en esos momentos, Dios tiene un propósito para tu vida!
Quizá te cueste creer que Dios te está esperando en cada lugar al que llegas. Como Saúl.
Al llegar donde Samuel, fue recibido con un banquete especialmente preparado para él. En 1 Samuel 9:24 dice “..-Ahí tienes lo que estaba reservado para ti. Come, pues antes de invitar a los otros, tu ración ya había sido apartada para esta ocasión...”
En todo lugar donde estemos, frente a todas las personas con las que nos topemos o conozcamos, Dios nos está esperando desde antes que supiéramos que llegaríamos a ir. Con un propósito.
El de Saúl era el de gobernar y libertar a un pueblo.
El tuyo, el mío, Dios quiere mostrarnos cuál es. Fluyamos en la corriente de su Espíritu y dejemos que actúe en nuestras vidas.
Si realmente entregamos cada paso que damos y cada cosa que hacemos al Señor, Él nos revelará cuál es Su propósito y puede hacer grandes cosas con nuestras vidas.
Desde que aprendí a vivir cada momento en la vida como un regalo de Dios. Ya sea para aprender, para mejorar, como para disciplinarme. Entendí que de cada momento, si lo entrego a su voluntad, siempre el Señor me muestra que aunque no lo esperaba, hay un propósito especial para mí.
Saúl no entendía, como siendo de la tribu más pequeña de Israel, y de la familia más insignificante (1 Samuel 9:21) el Señor le estaba diciendo a través del profeta Samuel: “En cuanto a las burras que se te perdieron hace tres días, ni te preocupes, que ya las encontraron. Y agregó: -Lo que Israel más desea ¿No tiene que ver contigo y con la familia de tu Padre?”. Samuel estaba preparando a Saúl para darle la noticia que sería gobernante de Israel, por voluntad de Dios.
Minutos antes de ese momento, Saúl no pensaba en otra cosa más que en las burras. No sólo eso, sino que además lo preocupaba que ahora su padre no sólo estaría preocupado por las burras, sino que también por él y el criado que no regresaban con o sin ellas.
Es decir. A veces llenamos nuestra mente de preocupaciones. “OH! Me quedaré sin empleo! Y si me quedo sin empleo cómo pararé todas mis cuentas! Y si no pago las cuentas qué pasará con los intereses! Y si pierdo todo?!”
Nos ahogamos en preocupaciones.
Sin embargo, antes de que empieces a preocuparte, Dios ya tenía la solución. Las burras ya las habían encontrado mientras tanto te preocupabas!
Ahora Dios quiere decirte cuál es su real voluntad para tu vida. Estás dispuesto a compartir el banquete que tiene para vos? Estás preparado para recibir su propósito para tu vida? Podrás dejar de pensar en las burras perdidas?
No te preocupes, Dios siempre sabe lo que va a hacer
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*No te preocupes, Dios siempre sabe lo que va a hacer*
No podemos evitar que vengan problemas a nuestra vida, por más que lo
deseemos en el caminar de l...
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