Una vida cotidiana es una vida rutinaria. Una vida casi automática
Generalmente cuando algo es automático comienza a alejarse y a perder un poco el valor de lo que es o era originalmente.
Un buen ejemplo es una torta
No es lo mismo esa torta que mamá con amor, desparrama la harina, le echa un huevo y con sus propios dedos la mezcla. Se ocupa durante gran parte de su tarde para que una vez salida del horno, ese olor humeante te llame directamente al estomago que cruje tentado por comérsela así. Aunque te quemes.
Que pasar por el super, agarrar una cajita, cortar el sobre, mezclar el polvo y una leche, al horno. Listo
Si son tortas. Dos tortas. Quizás las dos sean ricas. Pero el sabor especial de ese bizcochuelo que hizo mama, nunca, nunca, se va a parecer al de cajita.
A veces nosotros nos volvemos una torta "de cajita". A veces no podemos no ser mas que lo que esta cronometrado y automáticamente previsto.
Nos levantamos, nos lavamos los dientes, bañamos, vestimos, salimos al trabajo. Hacemos todos los días el mismo recorrido. En las mismas condiciones. De comodidad o de incomodidad.
Llegamos al trabajo, fichamos algunos, otros saludamos: "Buen DIA, que tal?". Todos bien. Siempre "todos bien". Y arrancamos nuestro día laboral. Que con mayor o menor presión, son más o menos, todos parecidos.
Luego, miramos los últimos diez minutos, de a uno a la vez. Faltan nueve. Faltan ocho, faltan siete.
Llega el minuto cero, y al fin. Somos libres.
Somos libres?
Es decir. Ese tiempo que empieza, en el minuto cero en el que uno teóricamente ya es libre de la rutina. Estas dejando que deje de ser una rutina? También?
Que bueno seria que en este tiempo, libre, realmente pudieras aprovecharlo al máximo. Y ocuparte de lo que realmente llena el alma.
De algo que construya para tu vida. Aquello que vaya a proporcionar un valor agregado a tu corazón, a tus emociones, tus sueños, o a tus proyectos.
Que bueno poder contar con un lugar en el cual cada día sea uno más de construcción para tu propia vida.
Donde aprender a sacar todo lo malo que hay dentro de tu corazón. Donde reemplazar eso malo con nuevos hábitos, nuevos desafíos, nuevas vivencias.
Cuanto mejor si además de encontrar nuestro propio beneficio, también logremos el de los demás.
Es en definitiva lo que hacia Jesús. O no?
El también tuvo su trabajo. Era Carpintero, todos lo sabemos. Y un día, no antes, no después, dijo es momento de emprender este camino. Y así fue.
A bendecir.
A bendecir a todos aquellos que estuvieron a su alrededor durante ese tiempo. Y con un efecto tan duradero, que hasta hoy seguimos recibiendo de su bendición
Que bueno que en ese tiempo libre, seamos realmente libres. Esa libertad que ganamos por Su gracia.
Y que podamos colmar nuestros corazones de Él. Aprender de Él
Y darnos cuenta que la vida es solo un momento . Como lo fue primer grado. Llegaste el primer día asustado diciendo "Por Dios! No quiero pasar por esto!"
Y fue un año tan largo! y no terminaba más. Y "Oy! que difícil! No puedo aprender la letra cursiva! y Señorita! Esta suma no me sale!!"
Y hoy, quizá ni te acuerdes.
Bueno, la vida un poco, viene a ser así. Parece larga, pero en realidad, en la eternidad en la que Dios nos va a sostener, es solo un grado. Que debemos cursar, en el que debemos aprender y aprobar ciertas lecciones.
Y así, como diploma poder ser recibidos en Su Gloria .
Bendición, Gloria, Eternidad.. Palabras que parecen "Sublimes", lejanas
Pero a medida que vas conociendo a Jesús, y a medida que te vas dando cuenta que Jesús pasó por la vida, al igual que vos, al igual que yo. Que le toco pasar hambre, que trabajó duro y era nada menos que el Hijo de Dios!. A ver, nos damos cuenta?
Era el HIJO, de Dios! Lo pudo haber evitado con un chasquido de dedos. Pero atravesó por la vida, como nosotros.
Y quizá se levantaba temprano. Calor en verano, frío en invierno, quien sabe y también como a vos y como a mí muchas veces le molestara..
Pero lejos de ser su vida, una torta de cajita.
Aprendamos.
Aprendamos que nuestro tiempo por la vida, es un tiempo muy valioso. Y muy corto.
Y aprendamos a darnos cuenta, qué es lo que realmente importa.
Tratemos de buscar en el Señor. Pidámosle ayuda a su Espíritu para que no guíe. Para descifrar cuáles son esas lecciones que tenemos que rendir. Y estudiemos duro, para aprobarlas. Pero para aprobarlas, con las mejores notas!
La recompensa, es Altísima!. No es una calificación numérica, sino toda una eternidad de Su Amor. Su Salvación!
Algo que no tiene, una magnitud comparable.
Yo no me lo quiero perder bajo ningún punto de vista. Y me encantaría que no te lo pierdas.
La vida cambia. Tu vida cambia. Cuando la haces junto a Jesús
Te lo vas a perder??
Gracias Señor por todo lo que has hecho conmigo. Porque siempre pones lecciones que aprobar y me mantienen en constante aprendizaje.
Gracias porque cuento con tu guía y un corazón dispuesto a darte de lo mejor de mí.
Que todo aquel que hoy sienta en su corazón ganas de brindarte de sí, de su tiempo, sea lleno de tu espíritu y lo colmes en bendiciones. Que cada lección lo anime a una más.
