lunes, 25 de enero de 2010

2010

Comenzó un nuevo año. Es enero de 2010. Casi llega la medianoche, pronto será 25.
Qué bueno es empezar un año verdad? Da la sensación de una “nueva oportunidad”. Un nuevo “comienzo”.

Quizás te ha pasado que al llegar este momento, te propones cantidad de cosas para cumplir al terminar el año.
Luego llega el 31 de diciembre. Piensas en aquello que te propusiste?

Hace unos años comencé haciendo este tipo de hábito junto al Señor.

Llegado el festejo de fin de año, disponía mis metas ante Él, escribiéndolas en una carta, poniéndolo en oración para que sea su voluntad en armonía con el resto del mundo.

Luego, al terminar el siguiente año, leía aquello que había escrito el anterior, y daba gracias porque se habían cumplido en su mayoría.
Hoy me di cuenta de esto.

Que fue una buena manera de cuantificar la cantidad de bendiciones que había recibido.
Muchas veces el Señor nos plaga de regalos, pero al no llevar un registro de ello, muchas veces lo olvidamos. Es más, a veces no nos damos cuenta si quiera que respondió a nuestro pedido.
Hasta hemos olvidado lo que nos habíamos propuesto.

Te propongo que puedas tomarte unos momentos a solas para pensar sobre aquellas cosas que sientas o desees cumplir este nuevo año.

No importa que en tu vida, hoy no sea el principio del año calendario. Lo que sí importa es que sientas que a partir de hoy, es un “nuevo comienzo” en TU año.

Tomate el tiempo para charlar con tu Padre. Lee su palabra. El Salmo 23 puede llenarte de su amor.

Luego a solas, en ese lugar donde encuentres un espacio de intimidad, vuelca los deseos de tu corazón para que tu Padre pueda tomarlos. Entrégaselos.

Da gracias porque Él ya sabía de tu necesidad, antes de que la escribieras en ese papel. Y pídele que todo sea de acuerdo a su voluntad.

Ahora, descansa en Él. Guarda ese papel en algún lugar donde te acuerdes. Para que al terminar este año, puedas abrirlo, y releerlo.

Ora a Dios cada día para que tus metas y propósitos sean alcanzados.

Te espera una gran sorpresa!

4 comentarios:

  1. Amiga, es hermosos lo que escribís.
    Y es verdad.
    Cuando llegan estas fechas es inevitable no hacer un balance de como nos fue en el año.
    Y además empezamos a programar el nuevo año que está comenzando.

    Pero tu propuesta nunca se me hubiese ocurrido.
    Quizás por la forma de vida que uno lleva, o por las metas que uno se propone, quizás se olvida que que hay alguien que está y solo necesita que acudamos a él para recibir su ayuda.

    Estamos tan absortos en seguir una carrera o concretar un sueño, que nos olvidamos que hay cosas mas importantes como para conseguir.
    Un titulo, una casa, ropa, el auto, un viaje...
    Todo hace que olvidemos nuestro verdadero propósito en la vida.

    Quizás escriba la carta... no te aseguro nada.
    Porque mi evaluación ya lo hice.
    A mis 33 años aprendí que hay ciertas cosas que no podemos manejar.
    Creo que las cosas malas que nos pasa son tan buenas, como las buenas.
    Además después de todo uno está en esta vida para aprender.
    Por mas que los golpe cada vez sean mas fuertes y las desilusiones mas duras, mirar hacia atrás y ver solo las cosas malas harán que los años sean solo un manojo de recuerdos tristes y amargos.
    Pero si lo hacemos sabiendo que las cosa son tal cual como debieron ser para muestro bien, para nuestro crecimiento, entonces habremos logrado una tranquilidad espiritual capaz de ayudarnos a superar los golpes de la vida.

    Lo que sería bueno es aprender a saber cuando las cosas pasan por casualidad, por suerte o simplemente por ayuda divina.
    Quizás así aprendamos a tener una mejor comunicación con el Señor.

    Creo que me fui de tema.
    Pero no importa... vos sabes comprender.

    Te quiero amiga.
    Besos,
    Diego

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  2. Que alegría tan grande siento de ver que en tu corazón también Dios te moviliza, te inquieta en reflexiones.
    Es tan cierto que de los malos tiempos se aprende. Y es una cualidad que no todos tienen.
    Yo aprendi que a traves de todas las situaciones y personas, Dios nos habla. Y en nuestra amistad es donde muchas veces lo escucho.
    Te quiero Die!

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  3. Yo creo que todas las cosas están bajo el poder de Dios, no hay ninguna cosa que suceda por casualidad, aun los eventos malos a veces son permitidas por el señor para que aprendamos alguna cosa de esa situación o tomemos alguna acción, ya que él también vive y se manifieta a través de nosotros.
    "Dios está en control de todas las cosas"

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  4. Muy bueno y profundo. Realmente me llegó. Te felicito por tus palabras suaves para el alma, de seguro podrá hacerle muy bien a muchos.

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