martes, 26 de enero de 2010

Nuevo día... nueva hora... nueva vida...


Cuán difícil fue llegar a este momento de conciencia. Y sé que aún queda mucho por recorrer.
Hoy es 26 de Enero de 2010. Tengo 28 años para este entonces, y unas cuantas cosas por escribir.

Empeceré por mencionar que me propongo firmemente no dejar de hacerlo.
Tengo muchísimos mas escritos sin terminar de los que quisiera. Y con mil excusas escondidas en ellos.

Mi nombre es Cecilia. Y mi vida intenta ser una, de esas que quedan registradas en las de los demás. Anhelo con todo el corazón que sea así, porque hayas conocido al Ser más Grandioso del Universo. Dios.

Quizás hay muchos libros escritos por expertos. Personas usadas por el Señor enormemente, que han encontrado en escribir, su propósito.

Probablemente, en sus palabras, muchos hayan encontrado una esperanza, un aprendizaje, a Dios mismo. Y es por eso, que hasta ahora, no me atrevía a escribir yo.

Lejos estoy de ser alguien con el conocimiento y la sabiduría para impartir palabras a otros. Pero si algo tenemos en común esos escritores y yo, es lo más importante de todo, Dios.
El Señor me lo ha pedido sabes?.. Y no puedo seguir negándolo... no a Él.

Pienso. Si Jesús hubiera contado con tantos medios de comunicación, seríamos más los Cristianos?.. Habría tanta gente lejos de Él?

O bien, reformulando la pregunta, si Jesús no tuvo medios como nosotros y aún después de 2000 años, continuamos repitiendo sus palabras y aprendiendo de ellas como si las hubiera dicho ayer mismo. Alguien se imagina lo qué podría haber provocado con mayores medios?
Es por eso que nosotros, nos convertimos en eso. Sus medios.

Sólo a través de nuestras vidas, que son de Él, puede llegar a quienes no lo conocen.
Solo nuestra boca, es la que le sirve para hacerle llegar su palabra a oídos de quienes las necesitan. Y solo a través de nuestros corazones y espíritus... es que el VIVE.

Es por eso que no puedo dejar de plasmar en estas letras, aquello que Dios esté queriendo dejar sentado. Puesto que me he entregado a Él, y mi vida, mis horas, y cada segundo de mí existir, es ahora dispuesto para su obra.

Anhelo en el corazón, que al finalizar esta lectura, hayas recibido su palabra, hayas sentido su voz, su mano. Su presencia es maravillosa, y cuando te presentas ante Él, serás colmado en bendiciones.


2 comentarios:

  1. que hermoso lo que escribis, me llena el corazon. Marcela

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  2. Gracias Amiga! Te quiero un monton y cuento con tu apoyo.

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